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La inteligencia artificial ha pasado rápidamente de ser una tecnología experimental a convertirse en una compañera cotidiana. La utilizamos para redactar documentos, revisar códigos, analizar información y automatizar tareas rutinarias. Durante años, esta interacción siguió una lógica sencilla: los humanos daban las órdenes y las máquinas respondían. La IA era potente, pero fundamentalmente pasiva.

Ese modelo está siendo sustituido ahora.

Estamos entrando en la era de los agentes de IA: sistemas que no esperan instrucciones explícitas, sino que pueden actuar de forma autónoma en nuestro nombre. Estos agentes pueden observar un contexto, razonar sobre los objetivos y ejecutar acciones en sistemas digitales, como acceder a buzones de correo, reorganizar agendas, activar flujos de trabajo o interactuar con terceros. Este cambio marca el comienzo de la economía agencial, en la que una parte cada vez mayor de las transacciones digitales se inicia y ejecuta mediante software, en lugar de directamente por los seres humanos.

El impacto potencial es profundo. La productividad puede superar los límites humanos, las fricciones administrativas pueden desaparecer y todos los procesos empresariales pueden coordinarse a la velocidad de las máquinas. Pero esta transformación plantea un reto fundamental:

¿Cómo podemos confiar en un agente de IA?

En el mundo físico, la confianza se basa en la identidad, la delegación y la responsabilidad. Las entidades jurídicas otorgan autoridad a las personas mediante mandatos formales, como los poderes notariales, que definen lo que se les permite hacer y dentro de qué límites. La responsabilidad es clara y las acciones son atribuibles.

En la economía agencial, esta claridad corre el riesgo de desaparecer. Si un agente de IA interactúa con un banco, una administración pública u otra empresa:

                •             ¿Cómo puede la contraparte verificar a quién representa el agente?

                •             ¿Cómo puede estar segura de que el agente ha sido delegado legítimamente?

                •             ¿Cómo puede verificar que el agente está actuando dentro de su ámbito de autorización?

Sin una capa de confianza sólida, los agentes autónomos se convierten en un lastre en lugar de un facilitador. Este es el problema fundamental de los «agentes deshonestos»: software que puede actuar, pero en el que no se puede confiar de forma fiable. Si no se resuelve, impedirá que la economía de agentes se expanda.

La identidad digital como capa de confianza que falta

La solución no requiere inventar la confianza desde cero. Las tecnologías que ya se utilizan para proteger las transacciones digitales de personas y empresas pueden extenderse a los agentes de IA, y por eso consideramos que los agentes de IA están muy cerca de la futura cartera empresarial.

En la visión de Signaturit, un agente de IA no es un actor independiente. Es una entidad delegada, anclada a una identidad digital verificada y facultada mediante una autorización explícita. Este modelo refleja el mundo físico y se basa en tres principios fundamentales:

                1.           Identificación: la persona física o jurídica se identifica a través de una cartera de identidad digital (o e-Wallet).

                2.           Delegación: el usuario delega explícitamente la autoridad al agente, creando un equivalente digital de un poder notarial.

                3.           Ámbito: la autoridad del agente está estrictamente limitada: lo que puede hacer, en qué contextos y en qué condiciones.

Se puede permitir a un agente presentar documentos o interactuar con servicios, pero no firmar contratos ni autorizar pagos, a menos que se le permita explícitamente.

Es fundamental destacar que la autonomía no significa pérdida de control. A través de la cartera de identidad o monedero digital, los usuarios pueden recibir notificaciones, revisar la actividad del agente y solicitar la validación humana para las acciones que excedan la autoridad delegada. Esto crea un modelo de autonomía controlada, que combina la eficiencia con la responsabilidad.

IA agencial, servicios de confianza y la visión MCP

Como ponen de relieve nuestros experimentos internos y la evolución general del mercado, los sistemas de agentes interactuarán cada vez más con los servicios de confianza a través de API y protocolos interoperables como MCP. En este modelo, los servicios de confianza se convierten en la columna vertebral certificada de los flujos de trabajo de los agentes.

Esta perspectiva coincide con las reflexiones del párrafo 7.7 del documento «Confianza digital a gran escala…», que destaca cómo la IA generativa y los agentes autónomos aumentarán enormemente el volumen y la velocidad de las transacciones digitales. Los contratos, las autenticaciones, las certificaciones y las comprobaciones de cumplimiento se ejecutarán a la velocidad de las máquinas, a menudo sin la intervención directa de los seres humanos.

«Las carteras se convierten en la puerta de entrada digital. Para 2026, las carteras de identidad digital se convertirán en la interfaz principal para los ciudadanos, las empresas y los agentes de IA, sustituyendo los procesos fragmentados de incorporación, firma y autenticación en toda Europa y más allá».
Whitepaper: confianza en transacciones digitales | Signaturit Group

En tal escenario, el valor real no es solo la automatización, sino la certificación: la capacidad de garantizar la autenticidad tanto del agente como de la propia transacción. Los servicios de confianza cualificados —verificación de identidad, firmas, sellos, marcas de tiempo y pistas de auditoría— se vuelven esenciales para garantizar la validez legal, la fuerza probatoria y el cumplimiento normativo, incluso cuando las acciones se realizan de forma autónoma mediante software.

Al mismo tiempo, la IA agencial amplifica los riesgos. Los deepfakes, la suplantación de identidad y el fraude automatizado se vuelven más fáciles de escalar. Por eso son imprescindibles una verificación de identidad sólida, la auditabilidad y el cumplimiento de normas como la ETSI TS 119 461. La automatización no debe debilitar la garantía, sino que debe basarse en la confianza certificada.

El papel del monedero digital para las empresas

La futura cartera empresarial europea o monedero digital representa un paso decisivo en esta arquitectura de confianza. No solo consolidará las credenciales, los mandatos, las autorizaciones y los atributos de cumplimiento de las entidades jurídicas en un único marco interoperable, sino que también abrirá nuevos retos y oportunidades para que las empresas gestionen la complejidad digital.

Para las empresas, especialmente las pymes que operan a nivel transfronterizo, la cartera empresarial se convertirá en una herramienta para dominar la fragmentación administrativa: reducirá la duplicación, agilizará el cumplimiento normativo y proporcionará una fuente única y fidedigna de identidad, representación y atributos certificados.

En el contexto de la economía agencial, su papel puede ir aún más allá. La Business Wallet puede evolucionar hasta convertirse en el lugar donde las empresas:

                •             definan y gestionen las delegaciones a los agentes de IA,

                •             establecen y hacen cumplir los límites de autoridad (lo que un agente puede hacer, dónde y en qué condiciones),

                •             auditan y revocan mandatos de forma dinámica a medida que cambian los contextos empresariales o normativos.

En este sentido, la cartera empresarial europea o Business Wallet no es solo un facilitador de transacciones digitales, sino una posible capa de gobernanza para los sistemas de agentes, lo que permite a las organizaciones combinar la automatización con el control y la autonomía con la responsabilidad.

Esta base es la que permitirá que las interacciones entre agentes se amplíen de forma segura a través de fronteras, industrias y entornos normativos.

La transición hacia una economía de agentes no es solo un cambio tecnológico, sino una transformación estructural en la forma en que las empresas operan, cumplen y crean valor. A medida que los agentes autónomos comienzan a iniciar y ejecutar transacciones, la capacidad de gobernar la complejidad se vuelve tan importante como la capacidad de automatizarla.

En este contexto, la European Business Wallet o cartera empresarial europea surge como una piedra angular de la futura economía digital. Más allá de simplificar la identidad y el cumplimiento normativo, tiene el potencial de convertirse en el lugar donde las empresas definen mandatos, gestionan la representación y controlan las delegaciones, tanto a humanos como, cada vez más, a agentes de IA. Ofrece una forma de anclar la autonomía en una identidad verificable, establecer límites claros de autoridad y garantizar que cada acción realizada a la velocidad de una máquina siga siendo atribuible, auditable y legalmente válida.

De cara al futuro, la cartera digital puede evolucionar hasta convertirse en una verdadera capa de gobernanza para la economía agencial: un plano de control fiable en el que las organizaciones puedan equilibrar la automatización con la supervisión, la eficiencia con la responsabilidad y la innovación con el cumplimiento normativo.

En Signaturit Group, estamos trabajando a la vanguardia de esta evolución. Al combinar servicios de confianza cualificados con carteras de identidad digital, estamos configurando activamente la infraestructura necesaria para que la economía de agentes sea fiable por diseño.